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Deserción escolar en México

Deserción escolar en México

Lic. Pedro León Hernandez
Morelia Michoacán a 24 de Septiembre 2018

Resumen

Deserción escolar en México, particularmente por parte de adolescentes, es un problema que no se puede ignorar. En el presente trabajo se analizó el concepto y tipos de deserción escolar, las posibles causas como la falta de ingresos para mantenerse en una escuela, los problemas de salud, la distancia de la casa a la escuela, la falta de interés del alumno hacia los estudios, etc. Se examinó la correlación entre los factores internos: alumno e institución educativa, y externos: familia, sociedad y situación económica. Todo esto, con la finalidad de proponer posibles medidas y estrategias que permitan solucionar la problemática de la deserción escolar.

Palabras clave: deserción, estudios, adolescentes, institución, familia.

Abstract

The abandonment of studies, particularly of adolescents, that is to say school dropouts, is a problem that cannot be ignored. In the present work the concept and types of school dropouts were analyzed, the possible causes, such as lack of income to stay in school, health problems, distance from home to school, lack of interest of the student towards the studies, etc. The correlation between the internal factors: student and educational institution, and external factors: family, society, and economic situation was examined; everything, in order to put forward possible methods and strategies to solve the problem of school dropouts.

Key Words: dropouts, studies, adolescents, school, family.

Introducción

En esta investigación tratamos una problemática de interés social que es la “Deserción escolar en México”.

Deserción, sinónimo de abandono, abandono escolar. En la actualidad esta problemática es más común de lo que pensamos, ésta es más común en adolescentes. En esta investigación veremos los diferentes factores que influyen a que ellos abandonen sus estudios.

Algunos estudios asocian el problema de la deserción con diferentes factores:

  1. Económicos, que incluyen tanto la falta de recursos en el hogar para enfrentar los gastos que demanda la asistencia a la escuela, como la necesidad de trabajar o buscar empleo.
  2. Problemas relacionados con la oferta o ausencia de establecimientos destinados a impartir educación de este nivel, lo que se relaciona con la disponibilidad de planteles, accesibilidad y escasez de maestros.
  3. Problemas familiares, mayormente mencionados por niñas y adolescentes, relacionados con la realización de quehaceres del hogar, el embarazo y la maternidad.
  4. Falta de interés de los y las jóvenes, lo que incluye también el desinterés de los padres para que continúen con sus estudios.
  5. Problemas de desempeño escolar, como el bajo rendimiento, la mala conducta y problemas asociados a la edad.
  6. Problemas de Salud, problemas mentales, discapacidades físicas, etc.

¿Qué es la deserción escolar

Se define deserción como el abandono de las actividades escolares antes de terminar algún grado o nivel educativo.

El punto de partida para desarrollar una definición de deserción adecuada a la perspectiva del individuo, es el conocimiento de que los significados que un estudiante asigna a su comportamiento pueden diferir sustancialmente de los que un observador atribuye a ese mismo comportamiento. El simple acto de abandonar una universidad puede tener significados múltiples y en absoluto diferentes para aquellos que están implicados o son afectados por ese comportamiento. Aunque un observador, tal como el funcionario universitario, puede definir el abandono como un fracaso en completar un programa de estudios, los estudiantes pueden interpretar su abandono como un paso positivo hacia la consecución de una meta; sus interpretaciones de un determinado abandono son distintas porque sus metas e intereses difieren de los del funcionario.

Tipos de deserción escolar

Así como son innumerables los factores de deserción escolar, los son los tipos ya que cada factor influyente podría tipificar la Deserción escolar en México. Estos serían el rechazo escolar, deserción como producto del individuo y deserción como producto institucional.

Rechazo Escolar

Podría interpretarse como la no aceptación del individuo a permanecer dentro del aula. Esta nula aceptación del adolescente se debe a que se inclina por otras actividades diferentes a las académicas, las cuales se ven afectadas por la institución educativa.

Deserción como producto del individuo

Es aquella donde la institución se ve de alguna manera impotente al ejecutar algún tipo de intervención con la intención de retener al alumno, ya que este tiene planeado que su estancia en la escuela sea solo temporal. En este caso la institución educativa es manipulada por el alumno, quien tiene por objetivo asistir temporalmente a clases, para integrarse posteriormente a otro sistema escolar, experimentarse en la vida laboral o quizás darse un receso que le permita decidir su futuro, ya sea académico o laboral.

La deserción como individuo supone que los estudiantes pueden interpretar su deserción como un paso positivo hacia la consecuencia de una meta. Existe o no, el fracaso escolar, pues ellos son los que deciden el siguiente paso en su vida.

Deserción escolar en México como producto de la institución

Es aquella donde las causas que originaron el abandono fueron propiciadas por la institución educativa

Asistencia Escolar

Según los censos más recientes del INEGI las tasas de asistencia escolar son las siguientes:

De 6 a 14 años

El Censo de Población y Vivienda 2010, registra que en México hay 19.8 millones de personas de 6 a 14 años, de las cuales 18.7 asiste a las escuela. A nivel nacional en 2010. 94 de cada 100 niños (de 6 a 14 años) asisten a la escuela.

De 15 a 19 años

Los jóvenes de 15 a 19 años, generalmente cursan algún año de educación media y media superior (bachillerato o preparatoria y carreras técnicas). Al año 2010, del total de la población de 15 a 19 años:

Deserción escolar en México

El Distrito Federal y Sonora tienen los porcentajes más altos de asistencia; en el otro extremo están Chiapas y Michoacán de Ocampo.

20 años y más…

De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010, en México hay 3 536 369 personas de 20 años y más que asisten a la escuela, esto representa 5 de cada 100 habitantes en ese rango de edad.

Como se puede observar mientras son más grandes de edad, mayor es la deserción escolar.

Un estudio de la OCDE reveló que México tiene el porcentaje más alto de jóvenes entre 15 y 18 años que abandonan la escuela.

México tiene el porcentaje más alto de jóvenes entre 15 y 18 años de edad que desertan o abandonan la escuela de entre los 34 países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), reveló el estudio de ese organismo: “Panorama de la educación 2013”.

El informe precisa que durante los 4 años posteriores a la educación obligatoria es decir primaria y secundaria, más del 66% de los jóvenes han abandonado el sistema educativo por completo.

De los que se quedan a estudiar, alrededor del 64% de los jóvenes de 16 años están matriculados en educación media superior o bachillerato, mientras que la cifra baja a 37% de los jóvenes de 18 años.Además el estudio indica que alrededor del 40% de los jóvenes que termina el nivel bachillerato deserta y no continúa hacia la educación superior, porcentaje que no se presenta en ningún otro país de la OCDE.El estudio también ratifica que en 2011, México se mantuvo con el tercer porcentaje más alto de entre los 34 países de la OCDE de jóvenes de entre 15 a 29 años que ni estudian ni trabajan.El 66% de los jóvenes, en ese rango de edad, no estaban en la educación y el 24.7% no estaban ni empleados ni en educación o formación.

Además, el informe añade que México tiene una de las tasas de matrícula más bajas entre los jóvenes de 15 a 29 años, del 56%, entre los países de la OCDE a pesar de tener la mayor población de ese grupo en la historia del país.

Aunque el porcentaje de jóvenes de 15 a 19 años matriculados en la educación aumentó 14 puntos porcentuales del año 2000 a 2011 hasta alcanzar 56%, aun está por debajo de la media de la OCDE, de 84%.

La organización confía en que la obligatoriedad de la educación media superior a partir de periodo 2012-2013, ayude a tener la cobertura universal para el año 2022.

Sin embargo, el porcentaje de adultos que han alcanzado al menos la educación media superior como nivel máximo de estudios es de 36%, uno de los porcentajes más bajos de entre los países de la OCDE, nivel sensiblemente menor a la media de la OCDE que es de 75%.

Deserción escolar en México

En la imagen de arriba se muestran los índices de deserción escolar en los últimos años.

Factores Externos que influyen en la deserción escolar

La familia.- La familia es la principal institución social, pues constituye un área de desenvolvimiento fundamental en la sociedad, siendo el primer grupo social de referencia que disponemos los individuos. Las relaciones familiares han sido consideradas como elemento fundamental en el desarrollo de la personalidad, ya que desde temprana edad constituye un marco de referencia de actitudes y valores que podrían incidir de manera fundamental en el desarrollo escolar del adolescente.

El entorno familiar es el de mayor influencia para los estudiantes, pues es el hogar el sitio donde se vive la mayor parte del tiempo durante los años escolares, siendo este el ambiente donde se forma todo un sistema de actitudes, hábitos, conductas y expectativas; de igual manera, es el círculo social más privado, donde los individuos asimilan y refuerzan modelos de identificación, llevándose a cabo una serie de procesos donde cada individuo adquiere hábitos, costumbres, posturas, tendencias, etcétera, donde las cuales en ocasiones son trasladadas al ámbito escolar.

El ambiente social donde se desarrolla el individuo también influye, sin embargo, es la familia la mayor influencia debido a que la interacción es constante y repetida. Cuando existen dentro del seno familiar problemas como son: la desintegración, falta de comunicación, falta de capital, entre otros, los integrantes se van a ver involucrados física y emocionalmente, lo cual podría provocar distracción, depresión, impotencia, afectando de alguna manera el desenvolvimiento escolar del adolescente provocando así malas notas o incluso el abandono de sus estudios.

La familia podría convertirse en la comunidad educativa natural más importante pues educa sin intención propiamente dicha de hacerlo, todos los aprendizajes que se desarrollan en el seno familiar dan lugar a una conducta o habito que difícilmente pueden cambiar los miembros que constituyen una familia.

Regularmente los alumnos adoptan conductas y formas de expresión que en muchas ocasiones son extraídos del seno familiar, pero cuando dichas conductas son reprobables, el plantel educativo se ve en dificultades por no poder cumplir con sus funciones ya que el adolescente se ve imposibilitado a tratar de cambiar conductas que diariamente se refuerzan cuando vuelve a casa.

Generalmente se culpa al alumno cuando incurre en hábitos o conductas reprobables o indeseables sin pensar que este, es el reflejo de las conductas establecidas dentro de la familia. Cuando un alumno comete acciones o conductas indebidas provocan vergüenza y hasta frustración en el alumno por cometer dichas acciones, de igual forma, cuando las normas de conducta difieren entre la familia y la escuela, el trabajo académico se complica para el alumno, pues se le dificulta asimilar conductas y conceptos probablemente desconocidos en su entorno familiar, sin embargo, el alumno tiene que aplicarlos en el aula.

Maricela Martínez afirma “La educación en la familia es básica y perdura en los hijos durante el resto de su existencia. En el seno familiar el niño va desarrollando sus capacidades, aprende a: caminar, hablar, comer, pensar, conocer las tradiciones, el respeto y el honor. Todos los conocimientos adquiridos en la familia le servirán durante toda su educación sistemática”.

Cuando un adolescente ingresa a un sistema educativo, llega con aprendizajes iniciales, que en su mayoría son producto de la convivencia familiar, es por eso que crea su atención e interés en temas que involucran a la familia, pero cuando los contenidos se enfocan hacia conceptos complejos “poco familiares”, el alumno tiende a distraerse con otras actividades y es cuando paulatinamente va perdiendo el interés por aquellos contenidos que son ajenos a su comprensión y a su entendimiento. Por otro lado, cuando en la familia existe comunicación y apoyo se ve en la educación un bien común y estimula a sus miembros para que tengan una mayor adaptación en la escuela. Las relaciones que se establecen dentro de la familia, es decir la comunicación, la unión, la expresión son fundamentales para que los alumnos se adapten al sistema escolar y puedan culminar sus estudios.

Existen ocasiones en que los adolescentes constantemente reciben elogios y apoyo moral de la familia cuando es un alumno destacado, del mismo modo reciben consejos y censura cuando no sobresalen, siendo estas atenciones las que estimulan de alguna manera a que se muestren entusiasmados por los estudios, caso contrario sucede cuando la familia no muestra interés por la trayectoria académica de los alumnos, provocando desencanto al no recibir el interés y las atenciones que necesita como un estímulo para lograr alcanzar sus metas.

Cuando la familia desvaloriza el trabajo escolar pensando que ir a clases equivale a perder el tiempo, sugiriendo que existen actividades más importantes, exaltando el ejemplo de las personas que triunfan en la vida sin haber asistido a la escuela, inducen al alumno a fijarse otras metas u objetivos, quien continuará asistiendo a clases, pero esperando el momento en que la escuela tome las medidas necesarias para procesar su deserción, sin que la familia le dé importancia a tal suceso.

El nivel cultural de la familia puede ser factor determinante, ya que el vocabulario empleado, los hábitos, las formas de expresión, la conducta, etc., son en ocasiones trasladados a la escuela, pero cuando las conductas no encuadran en clase, el alumno siente impotencia, pena y hasta rechazo por parte de sus compañeros, por no poder comportarse dentro del aula. Guy Avanzini coincide con este trabajo al afirmar lo siguiente:

“Según el nivel cultural de los padres, la información del niño será muy distinta; si es extensa la aportación escolar se sitúa en continuidad con la de la familia; en caso contrario, hay una discontinuidad y por consiguiente, la información recibida en clase parece mucho más artificial”

La familia unida, que se comunica, favorece a los alumnos para que exista una adaptación escolar. Pilar Gutiez Cuevas en un trabajo realizado en España sobre la influencia de la familia en la integración escolar, concluye en lo siguiente: “las relaciones que se establecen, dentro de la familia, es decir la cohesión entre sus miembros, la libre comunicación y expresión, así como el grado y número de conflictos que la caracterizan, influyen en la inadaptación escolar del adolescente en el siguiente sentido: A mayor grado de cohesión familiar. Menor grado de inadaptación escolar en todos los aspectos. A menor grado de expresividad y comunicación entre los miembros de la familia, menor grado de inadaptación escolar en todos sus aspectos”

Como se puede apreciar la influencia de la familia para el desempeño del alumno en sus actividades académicas podría ser fundamental, pues el adolescente interactúa la mayor parte del día en los espacios escuela-hogar y, de alguna manera, los relaciona para ir formándose en cuanto a conducta, criterio, hábitos etc. Del mismo modo, la familia consciente o inconscientemente podría inducir a que el alumno persista en la escuela o decida abandonar sus estudios.

Factor Económico

Actualmente, el factor económico, podría ser determinante en dirigir el destino de los individuos. Su influencia es tal que en diversas partes del mundo las personas mueren por falta de liquidez para comprar alimentos, medicamentos, vestido, etc. Del mismo modo, la falta de capital en las personas, en la familia, en las sociedades y en el país, provoca serios problemas de atraso de tipo económico, político, social, cultural, etc.

Cuando las personas cuentan con respaldo financiero, pueden adquirir diversos servicios para cubrir necesidades de tipo fisiológicas (hambre, sed, sueño), de seguridad, (casa, atención médica), de esparcimiento (deportes, televisión, auto) y de autorrealización (educación).

Si un estudiante cuenta con capital suficiente para cubrir gastos por concepto de servicios académicos, material didáctico, alimentación, recreación, viáticos, le será más atractivo y productivo asistir a clases, ya que cuenta con todas las facilidades para acceder a la educación. Caso contrario sucede con los alumnos cuya falta de liquidez para la adquisición de material bibliográfico, alimentación, vestido, papelería en general, puede incidir para que paulatinamente se vaya atrasando, perdiendo así el interés, provocando una baja en su rendimiento académico.

El estudiante ve en la educación una alternativa de invertir tiempo, energía y recursos económicos que a largo plazo podrían producirle un mejor status social, este supuesto se sustenta en la teoría del capital humano, la cual postula “que un individuo invertirá tiempo y recursos monetarios en educación solamente si los beneficios descontados que se deriven de esta son suficientes para cubrir los costos de la educación”. Por lo cual los alumnos ven en la educación una manera efectiva de invertir en su futuro para que éste sea productivo y así alcanzar un mejor nivel de vida.

Las decisiones individuales en cuanto a la persistencia en los estudios del adolescente, podría depender en gran medida de las aspiraciones económicas del estudiante, siempre y cuando éste cuente con el respaldo financiero. Cuando el capital del que dispone el alumno no es suficiente para cubrir gastos escolares, podría haber una baja en el rendimiento escolar, pero si el estudiante tiene aspiraciones, surge una lucha entre la retención y la deserción y solamente la convicción del estudiante más las circunstancias económicas, podrán decidir si se da o no el abandono escolar.

Existen casos cuyos estudiantes no tienen una visión general sobre el costo económico que implica permanecer en una institución educativa y al descubrir que su respaldo financiero no es suficiente para cubrir los gastos, se ven limitados y su rendimiento académico comienza a disminuir debido a inasistencias, tareas o trabajos incompletos, falta de material didáctico etc. cuando esto sucede existirán alumnos que dupliquen esfuerzos trabajando y estudiando al mismo tiempo para contar con el capital suficiente y así cubrir gastos académicos, de igual forma existirán estudiantes que se verán presionados y optarán por abandonar sus estudios, quizás porque las presiones económicas no van acompañadas de metas o aspiraciones que pudieran hacer persistir la estancia del adolescente en el aula.

Las diferencias económicas de los alumnos siempre van a ser notorias dentro de la escuela ya que la forma de vestir, los útiles escolares, los gastos de recreación, la compra de material didáctico -entre otros- van a evidenciar a los alumnos de escasos recursos, generando en ellos algunos complejos de inferioridad. Estos alumnos que tienen carencias económicas en la escuela, regularmente tienden a ser más pasivos, más inadvertidos, quizás por el temor a evidenciar sus limitaciones.

Cuando se deserta al inicio del curso por causas económicas, el desertor lo concibe como un proceso normal debido a que la inversión había sido mínima, caso opuesto ocurre cuando se ha cursado más de la mitad del nivel, carrera o curso y el adolescente se ve obligado a abandonar sus estudios por motivos económicos, provocando una decepción debido a que la inversión y el tiempo habían sido significativos.

Paula Salomón Parroquin realizó un estudio de campo en Oaxaca en enero de 1992, para demostrar que el ingreso económico de los padres de familia influye en gran medida en la deserción escolar. Dentro de su trabajo de tesis clasificó el ingreso económico de padres de familia, de los cuales 21 tenían un ingreso medio y 19 un ingreso bajo; al finalizar el año escolar se registraron 11 deserciones, las cuales pertenecían en su totalidad a padres de familia con ingresos bajos, generando la siguiente hipótesis: “Entre menor sea el ingreso económico de los padres de familia, mayor será la deserción escolar de los alumnos”

Otro caso similar ocurrió en Tijuana, Baja California en 1988, donde Josefina Noriega y María de Lourdes García en su investigación titulada “El factor económico como causa de la deserción”, concluyen en la siguiente hipótesis: “Cuanto menores sean los recursos económicos en las familias, más significativa será la probabilidad de que el niño deserte”

La falta de recursos económicos no sólo afecta al estudiante como tal, sino también a la institución educativa, pues la estancia de los alumnos ocasiona gastos de mobiliario, papelería, generación y remodelación de espacios académicos y recreativos, entre otros.

Existen ocasiones en que la falta de recursos económicos dentro de la institución podrían generar la deserción en sus estudiantes ya que al haber escasez de mobiliario, papelería, personal de atención e información, descuido o falta de lugares de recreación, falta de personal docente, falta de capacitación, entre otros, pueden provocar un desencanto o rechazo hacia aquella institución que no está cumpliendo con los servicios que ofrece.

La falta de capital, tanto en alumnos como en instituciones educativas, condicionan el proceso educativo, generando en ocasiones situaciones críticas que desencadenarían en el abandono de estudios.

Factor Socio Cultural

La sociedad es el grupo de personas que rodean a un individuo, con las cuales tiene contacto de tipo ideológico, cultural, religioso, intelectual, etc. Asimismo, la cultura es el “conjunto de símbolos, normas, creencias, ideales, costumbres, mitos y rituales que se transmiten de generación en generación otorgando identidad de los miembros a una comunidad, que orienta, guía y da significado a sus distintos quehaceres sociales. La cultura da consistencia a una sociedad en la medida en que en ella se hallan condensadas herencias, imágenes compartidas y experiencias colectivas que dan a la población sentido de pertenencia”

El factor socio–cultural está ligado al medio ambiente que rodea al individuo. Cuando una persona interactúa con una sociedad que concibe a la educación como una forma de acceder a la cultura y a un mejor status social, esa persona va a buscar la forma de matricularse en una institución educativa para seguir con las normas que le está marcando dicha sociedad. Caso contrario ocurre cuando el entorno social del adolescente no está regido por hábitos o costumbres académicas, impidiendo que éste se desarrolle en un ambiente socio-profesional que le garantice un mejor nivel de vida.

Mónica Sagols sostiene que la deserción estudiantil debe entenderse no como un acontecimiento individual aislado, sino como parte de un proceso donde la influencia tanto social como cultural del estudiante, van condicionando las diferentes acciones que éste realiza; “considera que el éxito o fracaso de los estudiantes es moldeado por las mismas fuerzas que moldean el éxito social en general”. Lo que supone que cada individuo va estar condicionado por la sociedad para acceder a la educación; es decir, si un adolescente proviene de un contexto donde el esfuerzo y el éxito son parte de sus metas y aspiraciones, le será más sencillo culminar sus estudios debido a que cuenta con el estímulo y apoyo de su entorno, caso contrario sucedería si este individuo proviene de un entorno social donde las perspectivas excluyen a la escuela por considerarla un espacio indiferente, ajeno, poco productible, entonces el adolescente tendrá complicaciones para concluir sus estudios.

Cuando una persona convive con una sociedad que satisface solamente necesidades básicas y con ambiciones limitadas, corre el riesgo de adaptarse a esa forma de vida. Guy Avanzini afirma que un adolescente “si a su alrededor la ambición es limitada y restringida, si tiene por costumbre ver que la gente se satisface con profesiones modestas, y limita sus miras a la obtención de lo necesario y a la garantía de su seguridad, él ratifica este punto de vista y a su vez limita su perspectiva”

El contexto socio-cultural y la familia van condicionando al adolescente desde sus primeros aprendizajes imponiéndole hábitos y conductas que para él son de lo más normales, pero al ingresar a una institución educativa y compararlo con compañeros alumnos de otros entornos, percibe las diferencias que existen en cuanto a conductas, costumbres, formas de expresión, lenguaje, etc. Si dichos hábitos y conductas no encuadran dentro del entorno educativo, es probable que los alumnos encuentren dificultades en su proceso de formación escolar.

Factores Internos que influyen en la deserción escolar

Hablamos de alumno al referirnos a un educando “un ser educable y sujeto a educación, que asiste a la escuela y lo significaremos con tanta más exactitud cuanto más nos referimos a la educación integral que recibe en la escuela y en la vida escolar”

Al referirnos a la deserción escolar, estamos pensando en un estudiante que abandona sus estudios, en un alumno que fracasa en la escuela, en un discente que deserta.

Por lo tanto, la deserción escolar siempre va a involucrar al alumno y éste va a ser el propiciador para que suceda dicho fenómeno. En este apartado se analizará cómo el alumno al ingresar a una institución educativa crea compromisos que van a ir acompañados de metas u objetivos, dichos compromisos serán con la institución educativa y consigo mismo (compromiso institucional, compromiso individual).

Compromiso Individual

La deserción escolar tiene un origen interno, es decir, que gran parte de las causas que originan que los alumnos abandonen sus estudios son gestionados por los propios estudiantes. Cuando un estudiante muestra poco o nulo interés por las actividades académicas, éste paulatinamente irá disminuyendo su nivel académico, lo mismo sucede si no pone atención en clase o comienza a ausentarse de ellas. En ocasiones existen alumnos que no tienen definidas sus metas u objetivos como estudiantes, por lo tanto no crean compromisos que los induzcan a desempeñar un papel de alumno ejemplar que toma con seriedad, entusiasmo e interés cualquiera actividad académica, caso contrario sucede con alumnos que, basados en metas y aspiraciones, adquieren compromisos con la institución escolar que les sirve de estímulo para un mejor desempeño académico.

Para Vincet Tinto, el compromiso individual que asume un estudiante con sus metas o aspiraciones, podrían ser fundamentales para que éste logre su permanencia hasta la culminación de sus estudios, por lo que señala que “los compromisos individuales adoptan dos modalidades principales: con la meta y con la institución. El primero se refiere al compromiso de una persona con los objetivos educativos y ocupacionales que se ha fijado, significa que esa persona aplicará su voluntad para trabajar en la consecución y logro de sus metas. El segundo consiste en el compromiso personal con la institución en la que el alumno se ha inscrito. Indica el grado en que cada estudiante está dispuesto a realizar esfuerzos para alcanzar sus metas dentro de una determinada institución educativa. En cualquiera de los casos, pero particularmente en el último, cuanto mayor sea la magnitud del compromiso estudiantil, más grande será la probabilidad de su persistencia en la institución”.

Existen dos formas de abandono estudiantil, vistas desde el compromiso individual. La primera es: La exclusión por razones académicas. Ésta ocurre cuando el alumno va perdiendo interés por las materias, enfocando su atención en otras actividades y esto podría suceder cuando la institución educativa no tiene bien estructurado un programa sobre sus labores académicas, la didáctica de sus temas, la organización docente, etc. Sin embargo, cuando el alumno ve en la educación una de sus aspiraciones u objetivos, pondrá todo su empeño y dedicación para que los problemas institucionales no influyan en la culminación de sus estudios.

La segunda forma de abandono es: La deserción voluntaria, que sucede cuando regularmente el alumno no tiene dentro de sus metas o aspiraciones como objetivo terminar sus estudios y sólo asistirá a clases como una forma de perder el tiempo, satisfacer a la familia, curiosidad, diversión, etc.

Es comprensible que los compromisos que no tienen una base sólida, pueden influir sobre las experiencias académicas y sociales, haciendo de éstas un pretexto para que el alumno tome la decisión de abandonar sus estudios. Para Tinto, las experiencias académicas que se desarrollan en la vida escolar podrían ser el pilar de la retención estudiantil, pues considera que: “los compromisos, lo mismo que los propósitos, están sujetos a modificaciones a través del tiempo. En el curso de la trayectoria académica, esas modificaciones reflejan las características de las experiencias individuales realizadas en la institución. Si bien los propósitos y atribuciones personales previos pueden influir en la carrera universitaria y en ciertos casos, determinar directamente el abandono, sus efectos dependen de la calidad de las interacciones personales que los estudiantes establecen con otros miembros de la institución y de la percepciones individuales del grado en que esas experiencias satisfacen sus necesidades e intereses”.

La vida académica ofrece experiencias que pueden ser agradables o desagradables. Cuando una experiencia es agradable, el alumno es estimulado a seguir adelante para realizar actividades en las que refleja satisfacción por el logro obtenido, sin embargo, existen experiencias que podrían resultar desagradables conduciendo al alumno a la frustración, y si éstas son repetidas se corre el riesgo de que el alumno abandone sus estudios, a menos que cuente con aspiraciones y metas sólidas, solamente entonces continuará soportando y aceptará todo tipo de experiencias como parte de su proceso formativo.

Existen alumnos cuyos problemas de tipo económico, familiar o socio-cultural, amenazan con obligarlo a que abandone sus estudios, esto podría deberse a que el nivel de compromiso adquirido con la institución y con sus metas o aspiraciones, no cuenta con el respaldo suficiente para poder superar adversidades; no obstante, existen otros casos cuya adversidad es demasiada y aún así continúa con sus estudios hasta culminarlos.

Cuando a un alumno se le presentan problemas financieros, éstos podrían ser el pretexto ideal para abandonar sus estudios, sin embargo existen casos en que no ocurre así, ya que buscan entradas de ingreso, entre las que están los trabajos de medio tiempo, venta de artículos, préstamos a largo plazo y venta de pertenencias todo en pro de la culminación de sus estudios.

Los problemas intelectuales son muy comunes en los adolescentes, y más aún cuando son de nuevo ingreso, ya que en esta etapa existen en ellos conceptos o ideas difíciles de concebir debido a una formación poco disciplinada, hábitos de lectura mínimos o nulos, atención del adolescente en actividades distintas a las académicas, etc. Estos síntomas de retraso se pueden atribuir a una deficiente o nula base de aspiraciones o metas, las cuales le sirven al estudiante para mostrar interés y entusiasmo y dar lo mejor de sí, superando cualquier obstáculo.

Los alumnos con mayores aspiraciones, no sólo realizan su trabajo, sino que también parecen atentos en clase, son puntuales y ofrecen una cierta admiración y respeto hacia el profesor y autoridades educativas. Claro está que los compromisos individuales no son suficientes ya que deben complementarse con la otra parte, que es la institución educativa, pues si ésta no ofrece las bases para que el alumno pueda depositar sus metas y aspiraciones, el estudiante podría centrar su atención en otras actividades y olvidarse de sus objetivos, por lo tanto, el compromiso debe ser bilateral entre el alumno y la institución escolar.

Compromiso Institucional

Cuando un adolescente solicita educación a una institución educativa genera diversos compromisos (individuales, familiares, sociales) pero el compromiso mayor lo realiza con la escuela en la que se inscribe, ya que dicho contrato lo compromete a cumplir un horario, portar uniforme (en algunos casos), aportar capital por concepto de inscripción y colegiatura, conseguir o comprar material didáctico, poner atención en clase, respetar los horarios de clase, los docentes etc.

La mayoría de las instituciones educativas requieren del voluntario compromiso de los alumnos para que estos aprovechen sus tiempos libres dedicándolos a actividades académicas para satisfacer exigencias de la propia institución; por otro lado existen los alumnos que no tienen o no cumplen ese compromiso, por el simple hecho de que se sienten ajenos a ese contrato, ya que al momento de matricularse no contaban con metas o aspiraciones sólidas que los respaldaran y así poder cumplir con ese compromiso institucional. Vincent Tinto, haciendo mención de autores contemporáneos nos dice que: “el compromiso personal con las metas educativas o profesionales es el determinante más importante de la persistencia estudiantil”.

Existirán casos en que el abandono de los estudios es resultado de los compromisos individuales y de los institucionales ya que al comprometerse con la institución se dan interacciones con docentes, autoridades escolares, alumnos, etc., y son estos roces los que podrían condicionar la permanencia de los estudiantes en el aula para lo cual Tinto afirma que “el abandono de los estudios es necesariamente reflejo de las acciones tanto de estudiantes como de la institución, reflejo de la naturaleza del ambiente institucional en que se encuentran los estudiantes, específicamente de la naturaleza del contexto social y académico de la universidad y de la manera en que los individuos, el cuerpo docente, las autoridades escolares y los estudiantes interactúan unos con otros sobre cuestiones de carácter académico y social”.

Dicho de otro modo, el compromiso institucional que asume el adolescente va a depender de las interacciones que surjan con la comunidad estudiantil y son estas las que condicionarán la permanencia del estudiante hasta la culminación de sus estudios.

“Por consiguiente, la deserción no sólo depende de las intenciones individuales sino también de los procesos sociales e intelectuales a través de los cuales las personas elaboran metas deseadas en una cierta institución. Aunque una gran variedad de fuerzas operan sobre dichos procesos, es también verdad que los individuos son mayormente responsables de alcanzar las previstas metas institucionales”.

Dados los niveles de compromisos con las metas o aspiraciones del estudiante, el compromiso que éste adquiere con la institución educativa podría considerarse como elemento clave directamente vinculado, que podría condicionar las normas y pautas de conducta en el adolescente dentro de la institución educativa, para que éste logre la culminación de sus estudios, apoyado en una base de compromisos tanto individuales como institucionales.

Institución Educativa

Una institución es el “modo y normas de conducta de un grupo social, reconocidas o propulsadas por la sociedad y que están formalmente configuradas y expresamente formuladas y organizadas” (Murga, 1981: 122). Por lo tanto, una institución educativa es aquélla que está reconocida y acreditada por la sociedad para otorgar educación a quien solicite de ella, ésta tiene la capacidad, espacios, leyes, facultades, lineamientos, organización, etc., para otorgar educación en cualquiera de sus niveles. Del mismo modo tiene la obligación de adaptar o crear programas y servicios académicos que contribuyan a la formación de los alumnos que soliciten sus servicios.

Integración Social

La integración social se refiere a cómo un individuo se integra a una sociedad para que de ésta se deriven procesos y funciones que darán forma y dinamismo a dicha sociedad. En el caso de la educación, el alumno se integra a la comunidad estudiantil, la cual estará compuesta por: alumnos, docentes, orientadores, administrativos, directivos y demás personal educativo, con los que compartirá distintas actividades de tipo académico y recreativo que contribuyen a la formación de compromisos y lazos afectivos que garanticen la permanencia del alumno, evitando el abandono de estudios.

Vicent Tinto plantea una analogía entre la deserción escolar y el estudio sobre suicidio de Emilio Durkheim realizado en el año de 1951, quien dice que el suicidio es más probable que ocurra cuando los individuos no están lo suficientemente integrados a la sociedad, también dice que la probabilidad de suicidio se incrementa por la falta de dos tipos de integración tales como: “Insuficiente integración moral e insuficiente afiliación colectiva. La primera se refiere a las actividades morales que ejecuta una sociedad donde se comparten hábitos y conductas regidas por valores que podrían ser indiferentes y hasta molestos para algunos individuos; la segunda se basa en la compatibilidad, colectividad y asociación de ideas que se encuentran inmersas en una sociedad”. En la deserción escolar sucede lo mismo que en el suicidio, pues la falta de congruencia con los hábitos y conductas de una institución, así como la poca o nula participación del alumno y la oposición de ideas, ubican al adolescente en un ambiente ajeno e indiferente, que lo apartan del proceso formativo, hasta que paulatinamente abandone sus estudios.

Regularmente la forma de suicidio sucede cuando los individuos son incapaces de integrarse a una sociedad para establecer afiliaciones y compromisos sociales. Vincent Tinto, apoyado en Durkheim describe dos clases de integración mediante las cuales se podría lograr la filiación: una es la integración social y la otra es la integración académica. “La primera se refiere a la integración que se origina de los contactos personales y en las interacciones cotidianas entre los diferentes miembros de la sociedad. La última, es la que se produce al compartir los valores sostenidos en común por los demás integrantes de la colectividad. La insuficiente incorporación y la ausencia de afiliación comunitaria, pueden generarse en la posesión de una escala de valores distinta a la de los otros miembros de la sociedad (aislamiento intelectual) y/o en la insuficiente relación personal entre el individuo y los integrantes de la comunidad (aislamiento social)”.

La falta de integración social e intelectual a un sistema educativo, podrían conducir a los alumnos a establecer niveles nulos o bajos de compromiso con la institución educativa, aumentando la probabilidad de que el adolescente decida abandonar sus estudios para integrarse a grupos sociales ajenos a los educativos en los cuales se pueda sentir aceptado.

Las autoridades de las instituciones educativas, al iniciar un curso en el ciclo escolar deberán tener conciencia de que los alumnos que la eligieron para continuar con sus estudios, provienen de diferentes contextos, así como de ideologías distintas. Por tal motivo al programar sus actividades no debe de ser tan lineal, procurando integrar al máximo posible de alumnos, para que éstos se sientan parte del proyecto académico, aumentando sus expectativas.

La deserción estudiantil puede constituir en ocasiones un reflejo de las acciones del alumno, éstas se deben en gran escala a la habilidad y/o disponibilidad del individuo para realizar con éxito las funciones que la institución educativa establece. Dicha disponibilidad va a depender en gran medida de la integración que el adolescente logre en la escuela.

La analogía entre deserción y suicidio descrita por Tinto, incluye también características individuales como las cualidades, expectativas y virtudes, que podrían ser el parámetro para que el adolescente se integre tanto social como académicamente, garantizando su permanencia dentro de la institución escolar.

La institución educativa es la encargada de crear las condiciones y escenarios adecuados que permitan la integración social del estudiante en su entorno académico, pues una vez que el alumno se sienta integrado en la comunidad estudiantil, el acceso a los contenidos y actividades resultará más atractivo y significativo. Claro está que esta integración necesita del apoyo del compromiso que genera el educando con la institución, aunado a una relación entre los valores institucionales e individuales que se generan en el proceso de formación del adolescente. En relación a esto, Piedad Granados sostiene que “la insuficiente integración del alumno en el grupo social de los demás individuos en el centro docente o las incongruencias entre los valores particulares y los que predominan en la colectividad académica, pueden llevar a un bajo compromiso con el sistema, con el consiguiente incremento de probabilidad de que el alumno se decida a dejar la institución docente”.

Para que un alumno se integre totalmente a la institución educativa debe considerar que dicha integración debe ser socio-académica, es decir que además de integrarse en la comunidad estudiantil, también lo debe de hacer con las cátedras que se imparten.

Granados supone “que el compromiso con la meta final se debilita cuando el alumno no logra una buena integración académica. Por otra parte, los alumnos que no sufren este problema, pueden llegar al abandono porque tienen deficiencias en su integración social en la institución (con demás compañeros y profesores fundamentalmente) pueden inducirles a una ruptura de su compromiso con ella”.

Es muy probable que en la medida en que aumente el campo de relaciones sociales del alumno en una comunidad educativa, tengan en él menos incidencia los problemas derivados de la familia, la sociedad y la economía, que los problemas que se derivan de la comunidad, pues el adolescente puede mostrar más interés hacia la comunidad estudiantil a la cual se siente integrado.

Retención Escolar

La palabra retener, se entenderá como impedir que alguien o algo se separen, no dejarlo ir, realizar funciones o estrategias para que ese algo o alguien no se vaya. En el caso de la retención escolar se entenderá como la cantidad de alumnos que con una trayectoria normal en sus estudios permanecen en el sistema hasta culminar sus estudios.

Cuando existe retención escolar debe existir una relación entre el número de alumnos que acaban sus estudios en una institución y el número total de inscritos al inicio del curso o nivel escolar. Dicho de otra forma, la retención escolar sucede cuando los alumnos de una institución educativa no desertan.

Regularmente la instituciones educativas presentan altos índices de deserción y culpan al alumno por no adaptarse o cumplir con las exigencias de la institución; sin embargo, no crean mecanismos ni estrategias que permitan que el adolescente se adapte y cumpla con dichas exigencias, pues le resulta más sencillo etiquetar al alumno desertor, basándose en la decisión individual del alumno de abandonar sus estudios que responsabilizarse por dicho suceso, evadiendo el problema.

Las instituciones educativas son las principales involucradas en el fenómeno de la deserción, pues deben enfrentar el problema esforzándose por todos los medios y recursos para que sus alumnos no se sientan ajenos a ella, desarrollando las medidas oportunas para incrementar y mejorar todo tipo de servicios para un mayor desenvolvimiento académico.

La institución escolar debiera dar el primer paso para abordar el problema de deserción, determinando metas institucionales con objetivos claros y aplicables que le permitan retener al alumno hasta la culminación de sus estudios “para desarrollar una política de retención, las instituciones no sólo deben averiguar las metas y compromisos de los estudiantes del primer ingreso, sino también determinar sus propios compromisos y metas”.

Al diseñar programas sobre retención escolar, la institución educativa debe englobar los intereses, metas y aspiraciones de cada uno de sus alumnos para que estos no se sientan excluidos y puedan desarrollarse académicamente en un proyecto global que responda a sus necesidades y se sientan parte de la comunidad estudiantil.

No se debe olvidar que el objetivo de los esfuerzos para mejorar la retención no es meramente mantener a los estudiantes en la escuela, sino que deben ser retenidos para un desarrollo social e intelectual, pues de nada serviría a la institución educativa mantener el mismo número de ingresados si ellos no muestran capacidades intelectuales, cognitivas socio-culturales, entre otros, que les permita acceder al siguiente nivel educativo o desempeñar una función profesional.

Para que sea eficaz el programa de retención, la institución educativa debe identificar cuales formas de abandono deben interpretarse como deserción y, de entre ellas cuáles serán objeto de intervención institucional, pues existirán casos donde los estudiantes sólo están experimentando ambientes académicos, teniendo bien claro que su estancia es temporal, ya que no existe un compromiso o meta que lo mantenga incorporado a la institución.

La retención estudiantil no es unilateral, es decir, no depende sólo de la institución educativa, sino que también involucra a la otra parte que es el alumno, convirtiéndose así en bilateral por lo que Tinto señala que para que la retención estudiantil tenga mayor efectividad, debe contemplarse más que como un proyecto, como una misión y que ésta debe involucrar forzosamente al alumno para que ocurra la retención, por lo que supone que “la consideración de la misión educativa implica, una decisión sobre no sólo lo que espera que debe hacer la institución, sino también sobre lo que se espera que los estudiantes deben hacer en su propio beneficio”.

Cuando los alumnos se sienten bien atendidos por los servicios que ofrece la institución educativa, provocan una especie de optimismo y participación en el educando, haciendo su estancia escolar más agradable, provocando que las actividades académicas, los hábitos de estudio, las relaciones interpersonales y afectivas con compañeros alumnos y docentes, sean más significativas, reforzando el compromiso y metas establecidas al iniciar el curso o nivel escolar.

Si un estudiante padece problemas de tipo económico, familiar o social, es común que se sienta afligido, pero si está integrado a la comunidad estudiantil y recibe servicios óptimos además de contar con metas y objetivos claros, le será muy sencillo superar dichos problemas, pues la satisfacción de convivir con una comunidad en la que se siente aceptado, le resulta más agradable y productivo que pasar a formar parte del club de desertores.

Los estudiantes de nuevo ingreso son más susceptibles de abandonar sus estudios, pues el tiempo que transcurre para adaptarse social y académicamente a una comunidad estudiantil puede ser determinante, ya que en ese lapso podría no crear compromisos con la institución ni consigo mismo que a largo plazo le permitieran desarrollar habilidades socio-académicas que motivaran su retención escolar. Tinto sostiene que “las instituciones deben asegurarse de que los estudiantes de primer ingreso posean o tengan la oportunidad de adquirir las habilidades necesarias para afrontar con éxito las exigencias académicas”.

Otra forma de asegurar la retención, es promoviendo los espacios externos, es decir que frecuentemente la escuela realice visitas a museos, así como impartir cátedras fuera del salón para que los alumnos interactúen en diferentes escenarios y su estancia escolar no sea tan monótona. “Las instituciones deben promover los espacios personales con los estudiantes fuera de los ambientes formales de la vida académica”. Cabe mencionar que para que ocurra de manera efectiva la retención, ésta se debe desarrollar de manera sistemática, comenzando desde el inicio del curso y de preferencia con alumnos de nuevo ingreso.

La institución educativa debe estar consciente que para lograr la retención escolar, antes que comprometerse con autoridades superiores o con la sociedad en general, debe comprometerse primeramente con el alumno, pues es sólo a él a quien la escuela debe ofrecer sus servicios.

Se debe acentuar que, difícilmente una institución educativa destina fondos para la creación y aplicación de programas de retención, y más en países como el nuestro donde el presupuesto destinado es insuficiente; sin embargo, si la escuela se esfuerza por optimizar los servicios que brinda, trata de integrar socialmente al alumno y comprueba que las clases que se imparten son de calidad, serán factores de gran ayuda para retener a sus estudiantes.

Una vez que el adolescente abandona sus estudios, la escuela podría tener una última oportunidad de retenerlo, para esto dejaría de formar parte de instituciones pasivas, (las que suponen que todo lo que pasa tiene un porqué sin hacer nada por evitarlo) para integrarse a las instituciones activas las cuales constantemente realizan actividades en pro de sus alumnos. Doublier sostiene que la escuela activa: “por diversos medios, trata de atraer a los descolarizados, yendo en su búsqueda. Lo mismo para los que han abandonado luego de concurrir un tiempo. Utilizando una metodología similar a las clásicas campañas de vacunación, donde es la escuela quien siente la necesidad de atraer, convencer, salir hacia la comunidad promocionando en cierta forma sus servicios”.

La retención escolar y la integración social son funciones de la institución educativa que van correlacionadas, pues cuando la escuela integre de manera eficaz a sus alumnos ellos se van a sentir retenidos y, viceversa, provocando un mejor desarrollo académico en el docente.

Servicios Institucionales

Las instituciones tienen diversas funciones, la mayoría de ellas, consisten en ofrecer servicios. En el caso de las instituciones educativas, éstas ofrecen diferentes apoyos educativos que se traducen en aprendizajes que de alguna manera moldean hábitos, actividades y conductas en los alumnos y, al mismo tiempo, los perfilan hacia una función profesional.

Cuando un adolescente solicita inscripción en una institución educativa, accede a un contrato, donde la escuela se compromete a otorgarle servicios de tipo académico, vocacional, administrativo y recreativo. Los servicios académicos se consideran la columna vertebral del sistema educacional, ya que la impartición de clases son fundamentales en el proceso de aprendizaje, pues en ellas se crean las condiciones necesarias para fundir la enseñanza y la educación en un proceso único que dotará de conocimientos, habilidades y hábitos a los alumnos, con el fin de desarrollar capacidades cognitivas que le permitan desenvolverse en una profesión como producto terminal de su educación.

En los servicios académicos el principal proveedor es el docente, pues tiene el compromiso de impartir clases adecuadamente organizadas, en las cuales se cumplan y satisfagan todas las exigencias del plan de estudios que promueve la institución educativa, que otorga al docente la autoridad para evaluar con una calificación al estudiante, de acuerdo a su capacidad y desarrollo académico.

Un buen docente puede ser capaz de transmitir adecuadamente conocimientos sólidos que permitan en el alumno desarrollar hábitos académicos que ayuden a garantizar su permanencia en el aula. Claro está que el maestro debe apoyarse en otros servicios que ofrece la institución para que la formación académica sea de una manera integral, dichos servicios son: centro de cómputo, laboratorio multidisciplinario, biblioteca, sala audiovisual, aulas bien acondicionadas, entre otras. Cabe mencionar que, sin el apoyo de estos servicios, el profesor no cumpliría su trabajo integralmente; de igual forma, se sugiere que la infraestructura y material de éstos, sean de calidad y se encuentren en óptimas condiciones.

Los docentes son los principales involucrados en dirigir la formación de los discentes puesto que una mala cátedra, aunada a un incompleto o nulo apoyo de espacios académicos (laboratorio, sala audiovisual, biblioteca, etc.), podrían generar un desencanto y/o rechazo en el adolescente, provocando que optara por abandonar sus estudios.

El servicio de orientación vocacional concibe al ser humano como “un sujeto en evolución que constantemente adquiere conocimientos que moldean la conducta y las elecciones”. Por otro lado, el orientador es el portador de herramientas cognoscitivas que ayudan al adolescente a elegir libre y adecuadamente, además de ser el encargado de ofrecer servicios de orientación vocacional a los alumnos inscritos de una escuela.

La orientación educativa y vocacional es “aquella fase del proceso educativo, que tiene por objeto ayudar a cada individuo a desenvolverse a través de la realización de actividades y experiencias que le permitan resolver sus problemas al mismo tiempo que adquiere un mejor conocimiento de sí mismo. La orientación educativa vocacional no es un servicio externo o yuxtapuesto a la educación, es parte integrante de ella misma, puesto que persigue sus mismas finalidades y coordina sus funciones con las inherentes a los demás aspectos del proceso educativo”. Lo cual supone que el servicio de orientador cumple la función de guía en el alumno, para que éste se ubique en su realidad educativa y a partir de ella tome decisiones.

Los servicios que brinda la orientación educativa y vocacional son variados. Un primer servicio que se ofrece es el de guía en el momento de ingreso a la institución escolar, informando sobre los espacios educativos, infraestructura, planes de estudio, organización escolar, horaria, asignaturas, etc. De igual forma el orientador diseña ejercicios o técnicas que ayuden al orientado a tener confianza en sí mismo, a desarrollar capacidades cognoscitivas, a elegir adecuadamente, así como el conocimiento de habilidades, aptitudes, intereses y necesidades educativas. Otra función del orientador es el de enlace entre padres de familia y alumnos, pues es el indicado para informar sobre el desarrollo escolar de los estudiantes. Además, el orientador es el que informa y divulga todo tipo de información útil para el alumno sobre el ingreso al siguiente nivel (preparatoria, universidad) y al mundo laboral.

Los servicios de orientación educativa son variados y distintos, pues además de tener una vinculación directa con los otros servicios que ofrece la institución escolar, son considerados fundamentales, pues contribuyen a la formación integral del adolescente.

Los servicios administrativos que ofrece la institución educativa se refieren a todos los trámites que debe realizar el alumno desde su inscripción hasta la obtención de su certificado terminal. Al momento de solicitar educación a una institución escolar, el adolescente recibe el primer servicio, que es el de registro a un proceso de selección por medio de un examen, posteriormente si es aceptado, accede a un contrato (ya sea formal e informal) donde se compromete a cumplir con los lineamientos y estatutos de la institución.

Cada trámite escolar requiere de un servicio administrativo, pues al tramitar su credencial de estudiante, boleta y/o constancia de estudios, pago de colegiatura, cobro de beca, inscripción, reinscripción, etc. el alumno recibe servicios y depende de la calidad y eficiencia de éstos para sentirse satisfecho por la atención que brinda la escuela que eligió.

Existen ocasiones en que el estudiante se ve frustrado por la ineficiencia de los servicios que ofrece la institución al tramitar un documento que le podría ser útil o importante, culpando a ésta por las consecuencias que desencadena la falta de dicho documento. La distribución de recursos materiales y humanos, también son parte de la administración escolar, por lo tanto, la institución debe distribuir adecuadamente sus recursos, de modo que todos los espacios tanto educativos como recreativos estén dotados de material para un mejor desarrollo del alumno.

Los servicios recreativos, son todos aquellos espacios en los que el estudiante convive con la comunidad escolar, con el fin de que su estancia en la institución sea agradable. Dichos espacios son: las canchas deportivas, la cafetería o tienda escolar, las áreas verdes, los pasillos. En donde el alumno se recrea, convive, juega, platica, se divierte en su tiempo libre, provocando una mayor convivencia e integración a la comunidad estudiantil. Cuando estos espacios son restringidos, se encuentran en malas condiciones o simplemente no existen, los adolescentes optan por no salir del salón de clases, lo cual podría acrecentar la monotonía y el aburrimiento, dando lugar al inicio del rechazo escolar.

Para que exista una verdadera eficiencia en cuanto a los servicios que ofrece la institución, debe existir una correlación en la calidad y eficiencia de éstos con el fin de lograr una retención permanente en el estudiante.

Relación entre los factores externos e internos que influyten en la deserción escolar

En el capítulo II se explicó como la familia, al igual que la economía y la sociedad, influyen de manera significativa para que el alumno opte por abandonar sus estudios; mientras que en el capítulo III se considera al alumno y a la institución educativa como los únicos responsables de la deserción escolar, pues ambas partes son los protagonistas y los únicos en decidir cuándo existe o no, deserción escolar; por lo tanto, es a ellos a quienes se les debe dirigir la atención, ya que en ocasiones decimos que fue el alumno mismo quien procesó su deserción, sin reflexionar sobre la conducta o aspiraciones de éste. Sin embargo, existe la posibilidad de que los factores externos familia, sociedad, economía, contribuyan a la formación del adolescente en cuanto a carácter, hábitos y conductas, debido a la constante interacción que tiene con dichos factores.

La familia, al igual que la sociedad, podría moldear la personalidad del alumno, pues si éste pertenece a un contexto socio familiar pasivo, le es difícil sobresalir en el ámbito profesional y va a requerir de carácter y decisión para lograr terminar sus estudios.

Caso contrario ocurre cuando el estudiante proviene de un contexto activo donde la sociedad y la familia le van a exigir una profesión, provocando que se esfuerce por cumplir con las metas y aspiraciones fijadas.

Los estudiantes en el momento de matricularse requieren de carácter y persistencia para poder cumplir las condiciones que impone la institución educativa y así lograr la culminación de sus estudios, es probable que por falta de carácter y decisión para poder cumplir con las funciones académicas de todo estudiante, éste corre el riesgo de abandonar sus estudios.

Existe una correlación entre los factores internos, alumno e institución educativa y externos, familia, sociedad y factor económico de la deserción escolar, pues cuando el alumno abandona sus estudios por falta de capital o por la influencia de la familia o su contexto sociocultural, se justifica la intervención de dichos problemas. Sin embargo existen alumnos que sobresalen a pesar de la adversidad, lo que hace suponer que tienen carácter y decisión que quizás no adquirieron en la familia a pesar de convivir con ella.

Cabe la posibilidad de que dicho carácter se creó al iniciar su formación educativo, por lo tanto, la personalidad del alumno puede adoptar dos modelos de imitación; el primero es el que se adquiere fuera del aula, el cual puede reforzarse, pues el alumno pasa la mayor parte del día, interactuando en el contexto socio familiar, donde adquiere esta educación informal que impone hábitos y conductas. En el caso de la educación que se da en la escuela, el estudiante adquiere una formación integral que va a fusionar con los aprendizajes externos al aula y, de la fusión de éstos, el alumno va adquiriendo carácter y personalidad, lo cual indica que existe una relación entre los factores internos y externos de la deserción escolar, puesto que son partes complementarias.

Sin embargo, es conveniente centrarnos en el alumno y la institución educativa como los agentes principales de la deserción escolar pues para docentes y directivos es más accesible crear posibilidades reales de intervención, ya que el alumno y los servicios que ofrece la institución pueden moldearse, trabajarse, debido a que se encuentran dentro de la escuela.

¿Qué hacer para disminuir o evitar la deserción en México?

Para lograr una eficiencia educativa que permita a las instituciones fomentar la retención escolar, haré una división de funciones específicas que contribuyan a reforzar la eficiencia terminal de los estudiantes.

a) Funciones de integración: La integración escolar, ayuda en gran medida a que el alumno se sienta parte de la comunidad educativa, facilitando la convivencia intraescolar que conduce a la adquisición de conocimientos generados por la interacción y comunicación entre compañeros alumnos y docentes. “Una característica de la interacción, es que la comunicación, no sólo sirve para hacer circular la información, sino que prioritariamente sirve para definir y establecer cierto tipo de relación con los demás, cierta forma de relación en la que los que actúan persiguen a la vez, una satisfacción de sus necesidades, deseos, motivaciones e intereses, y un reconocimiento de la propia identidad y del modo como la exigen.

Las relaciones interpersonales generan experiencias que producen aprendizajes “los alumnos y en general cualquier persona que aprenda en el seno de una situación social, adopta formas de pensar que observan de otros y cómo diferentes características físicas y sociales del ambiente pueden ayudar en el aprendizaje.

La integración a una comunidad escolar puede llegar a constituirse como el recurso eficaz que facilite la permanencia del alumno en la escuela, por lo que a continuación describo algunas de las funciones propias de la institución escolar que puedan ayudar a lograr una retención permanente.

– Realizar convivencias de bienvenida, de fin de curso, semanas culturales, encuentros deportivos entre otros, con la intención de que el alumno socialice e interactué con sus compañeros.

– Involucrar principalmente a alumnos tímidos o aislados en proyectos de participación escolar como: Sociedad de alumnos, jefe de grupo, coordinador de actividades festivas, etc.

– Programar salidas a museos, conferencias, conciertos, encuentros ínter escolares académicos o deportivos que promuevan la participación del alumno.

– Festejar fechas como el día de muertos día de la amistad, del profesor, del estudiante poniendo como objetivo la reflexión sobre la fecha y la convivencia.

– Crear foros donde los alumnos comuniquen sus inquietudes, diferencias, inconformidades, sugerencias, entre otros, para que éstos puedan expresarse y sentirse parte de la comunidad escolar.

– Esforzarse por todos los medios para que los alumnos no se sientan aislados, desarrollando las medidas oportunas para incrementar y mejorar todo tipo de comunicaciones entre sus miembros.

“En el intento de trabajar el sentimiento de colectividad y de pertenencia a la institución escolar, uno de los recursos más utilizados es la organización de actividades, fiestas o campañas cuyo objetivo es implicar y responsabilizar a todos los miembros de la escuela en una tarea común… se trata básicamente de usar estas actividades para crear lazos e intensificar relaciones entre alumnos y alumnas de distintas edades y de distintos niveles, para crear el sentimiento de pertenencia a la colectividad y para favorecer la adaptación de sus principales valores”.

b) Funciones de tutorías. A las funciones o servicios académicos se les atribuye como la columna vertebral del sistema educativo, ya que por medio de la cátedra o clase, el alumno desarrolla habilidades y hábitos, adquiriendo diversas capacidades que le ayudan a desenvolverse y adaptarse a los ambientes más exigentes, al mismo tiempo que acceden a una profesión. Sin embargo muchas veces estas funciones o servicios quedan incompletos porque no se les da un seguimiento, pues no existe una persona que se comprometa como tutor del alumno, a darle continuidad y supervisar su desarrollo académico. Esta persona denominado tutor es la conjugación del orientador con el profesor; “quien mejor debe conocer a todos y cada uno de los alumnos de su grupo, quien establece sus posibilidades y progresos y quien tiene la responsabilidad de orientarle de una manera directa e inmediata. El tutor es pues, orientador, coordinador y experto en relaciones humanas.

Entendemos la tutoría como una actividad inherente a la formación del profesor que se realiza individual y colectivamente con los alumnos de un grupo, con el fin de facilitar la integración personal de los procesos de aprendizaje”.

Para que las funciones de tutorías se realicen de una manera integral deben existir grupos reducidos para que orientador y docentes, integren el trabajo académico del alumno y lo analicen individualmente y así darle un seguimiento. Para esto se recomiendan reuniones periódicas donde cada profesor entregue un diagnóstico por alumno y lo comparen con el de otros profesores, para que de esta forma, orientador y docentes puedan integrar un diagnóstico general de cada alumno.

Comentarios sobre entrevistas y encuestas

En mi tema de investigación realice las encuestas sobre “Deserción escolar en México” y los resultados fueron los siguientes:

  1. La mayoría asintió que sabe que es la problemática de la deserción escolar.
  2. La mayoría no sabe cuáles son los factores que influyen a que los estudiantes abandonen las aulas.
  3. La mayoría cree que la economía si determina que un alumno deje la escuela.
  4. La mayoría cree que el alumno por sí solo no es el culpable de abandonar la escuela.
  5. La mayoría dijo que la familia si influye en la decisión de los adolescentes al abandonar la escuela.
  6. Todos asintieron al conocer un caso de deserción escolar.
  7. La mayoría dijo que la deserción escolar, si se puede evitar.
  8. La mayoría dijo que la deserción se podría evitar si las escuelas implementaran un programa de tutorías de buena calidad.
  9. La mayoría dijo que sí a los padres se les diera información en como apoyar a sus hijos en la escuela se podría evitar la deserción escolar.
  10. La mayoría dijo que si el gobierno a través de sus instituciones brindaran necesarios para garantizar la permanencia de los alumnos si se evitaría la deserción escolar.

CONCLUSIONES

La deserción escolar como hemos visto a través de 4 capítulos es el abandono de los adolescentes a sus estudios.

La deserción escolar se determina por diferentes factores los principales son la falta de ingresos para mantenerse en una escuela, problemas de salud, la distancia de sus casas a las escuelas. Incluso la falta de interés del alumno hacia los estudios, ya que pueda ser que el alumno tenga otros intereses o simplemente no le guste el estudio.

¿La problemática del abandono escolar puede terminar?… Por supuesto que sí, tomando las medidas adecuadas este problema puede disminuir y erradicarse por completo, claro que necesitara mucho esfuerzo tanto por medio de los estudiantes, padres de familia, planteles escolares y el gobierno federal. Además lo más malo de que los jóvenes abandonen la escuela es que los perdemos en las filas de las drogas y la delincuencia.

A mi punto de vista estas son las medidas que debemos tomar para solucionar la problemática de la deserción escolar:

Estratégia I

Atender el progreso académico y social de los niños, con énfasis en el nivel preescolar y en forma preventiva en los grados de transición. Señala el estudio que las características del estudiante en riesgo se pueden identificar en tercer grado. Identificar a este estudiante y atenderlo adecuadamente redundará en una mayor retención.

Estratégia II

Desarrollar un ambiente escolar positivo con directores y personal efectivo capaces de brindar atención a jóvenes en riesgo. Bajo esta estrategia se le brindará atención personal al estudiante en riesgo ya que muchos estudiantes manifiestan que la falta de atención de los maestros y directores ha sido causa principal del abandono de la escuela.

Estratégia III

Establecer expectativas altas en las áreas de asistencia, aprovechamiento académico y disciplina. Se ha comprobado que al mantener una expectativa alta de las ejecutorias de los estudiantes, estos desarrollan la autoestima indispensable para el éxito académico.

El absentismo a clases sin razones justificadas se identifica como un síntoma de insatisfacción con la escuela. En el caso de los desertores, estos presentan problemas de absentismo desde los grados primarios.Entre la alternativa que se sugiere dentro de esta estrategia está extender el horario escolar, clases los fines de semana, escuela de verano, tutorías, programas transaccionales, ayuda remediatiba y programas motivacionales.

Estratégia IV

Seleccionar y adiestrar maestros receptivos a las necesidades del estudiante en riesgo. Es importante que los maestros tengan la capacidad de escuchar para poder orientarlos en forma adecuada. Un punto importante que se señala en esta estrategia es la colaboración entre las universidades dedicadas a la preparación de futuros maestros. Se propone currículos de calidad y mayor rigurosidad en la aceptación de estudiantes candidatos a maestros.

Estratégia V

Proveer diversidad de programas instruccionales para el estudiante en riesgo.Por cuanto el joven en riesgo puede tener bajo aprovechamiento, provenir de un hogar en desventaja económica y tener problemas con la justicia, es necesario el diseño de programas efectivos para que los estudiantes en riesgo ataquen dichos problemas desde diferentes puntos. Se sugiere entre otras alternativas, escuelas magnéticas, escuelas alternativas, programa para niños que dominan el inglés, educación compensatoria, y experiencias de estudio y trabajo como un esfuerzo de reducir la deserción escolar.

Estratégia VI

Coordinar esfuerzos con los diferentes sectores públicos y privados para desarrollar programación coordinada.El ensayo concluye haciendo una exhortación para que reflexionemos sobre el problema y cuán cerca lo tenemos.

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